lunes, 26 de enero de 2009

Un millón de sandías, Isidoro Blaisten


Resulta que dos negros estaban dormidos en las laderas del Mississippi. Uno de los dos se desperezó, bostezó, suspiró y dijo:

- Cómo me gustaría tener un millón de sandías.

El otro negro preguntó:

- Rostus, si tuvieras un millón de sandías, ¿me darías la mitad?

- ¡No!

- ¿No? ¿No me darías un cuarto?

- No, no te daría un cuarto.

- Rostus, si tuvieras un millón de sandías, ¿no me darías diez sandías?

- No.

- ¿No me darías siquiera una sandía? ¡A mi que soy tu amigo?

- Mira, Sam, si tuviera un millón de sandías, no te daría una sola raja siquiera, una sola tajada de sandía.
- Pero, ¿por qué, Rostus?

- Porque eres demasiado perezoso para soñar por si mismo.



Para responder a estas preguntas se reponde en los comentarios.

1- ¿ Dónde estaban?
2- ¿ Qué le decía Sam al final del micro relato?
3- ¿ Quién de los dos suspiró, bostezó y se desperezó?
4- ¿ Por qué Rotus no le daría niguna sandía a Sam?