martes, 17 de marzo de 2009

Apolo y Dafne



Cuenta el mito que, en la región de Tesalia, Apolo le dijo a Cupido que él era el mejor lanzando flechas y Cupido, molesto por la arrogancia de Apolo, quiso vengarse de él. Para ello le lanzó una flecha de oro a Apolo, que causa amor inmediato; por el contrario, hirió a la ninfa Dafne (en griego laurel), que era hija del dios-río Peneo, con una flecha de hierro, que causa el rechazo amoroso.
Desde aquel momento el dios Apolo amaba a Dafne con una gran pasión, y la seguía a todas partes, pero ella lo esquivaba. En una ocasión en que Apolo perseguía a Dafne, ella fue a la montaña para evitarlo. Cuando Apolo estaba a punto de atraparla, ella le pidió a su padre que la ayudara y él la transformó en laurel, el primero que existió en el mundo. Convirtió su vientre en tronco, sus brazos en ramas y su pelo en una copa espesa de hojas, de sus pies salieron raíces y su rostro de convirtió en corteza.
Desde aquel momento ese fue el árbol de Apolo y el dios decidió convertirlo en un símbolo de gloria, así que dispuso que las hojas del laurel sirvieran para coronar a los generales victoriosos y para honrar a los grandes poetas.

Extractado de:
Mitos griegos

Maria Angelidou
Vicens Vives
Barcelona, 2008
pp. 29-35