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jueves, 12 de marzo de 2009

Hércules y la Hidra de Lerna

Fernando De Zurbaran (Hércules y la Hidra)


En aquel tiempo los dioses se aparecían de momento ante los ojos de los seres humanos. Habían muchos héroes pero ninguno como Hércules. El era insuperable en la lucha. Un día en el que él era recién nacido un par de serpientes se arrastraron por su cuna y él con toda su fuerza las cogió del cuello y las apretó tan fuerte que las asfixió. Él fue quien acabó con la Hidra de Lerna, que era uno de los monstruo nacido del infierno y que tenía más de cincuenta cabezas. Ella se alimentaba de ovejas y de vacas. Cuando Hércules llegó la Hidra dormía dentro de su guarida. Hércules la obligó a salir y empezó a luchar sin piedad, iba cortando cabezas pero se regeneraban. La Hidra lo cogió pero él fue lo bastante hábil para no morir estrangulado. De un momento a otro Hércules oyó una voz, era la diosa Atenea que en forma de brisa le decía: busca la cabeza de oro. Hércules buscó y buscó pero no la encontraba hasta que vio una luz que resplandecía en en el centro de la Hidra, esa era la cabeza de oro. Hércules cogió su espada y le cortó la cabeza, pero para que no volviera a vivir la introdujo debajo de una piedra.

jueves, 29 de enero de 2009

Hablaba y hablaba, de Max Aub


Hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba. Y venga hablar. Yo soy una mujer de mi casa. Pero aquella criada gorda no hacía más que hablar, y hablar, y hablar. Estuviera yo donde estuviera, venía y empezaba a hablar. Hablaba de todo y de cualquier cosa, lo mismo le daba. ¿Despedirla por eso? Hubiera tenido que pagarle sus tres meses. Además hubiese sido muy capaz de echarme mal de ojo. Hasta en el baño: que si esto, que si aquello, que si lo de más allá. Le metí la toalla en la boca para que se callara. No murió de eso, sino de no hablar: se le reventaron las palabras por dentro.

Vía: Ciudad Seva


Responde a las preguntas en los comentarios:
  • 1. ¿De qué murió la criada de la señora?
  • 2. ¿Por qué la señora de la casa no despedía a la criada?
  • 3. ¿De qué murió segun la señora de la casa?

jueves, 22 de enero de 2009

El gordito, de Luís Luján

Habrá sido allá por los años 60, cuando aparecieron los primeros heladeros ambulantes en el pueblo. Miguel, o el Gordito, como le decían los más atrevidos, llegaba en diciembre y se iba en marzo, cuando bajaban la temperatura y las ventas. Traía los helados en una conservadora de metal que casi no podía, y se anunciaba con un silbato o pito de referí. Nosotros ya conocíamos el sonido y salíamos a la calle cuando el sol caía con todo el peso de la siesta. Miguelito tenía una clientela de centavos que de buen agrado atendía, mientras esperaba que apareciera una fiesta, una jineteada o un campeonato de fútbol, donde sí, haría el gran negocio. Y así sucedía cada tanto, alguna celebración que vaciaba su conservadora.

Aquel domingo de febrero, como era tradición, se celebraba el aniversario del Club con una fiesta que duraba todo el día. A las cinco se jugó el partido entre los dos equipos más fuertes de la zona: Pabellón y Sol de Mayo. Como era natural, ambos tenían su hinchada y cada uno su bronca contra los otros.

Infaltable en este festejo, Miguel, el Gordito, recorría el contorno de la cancha ofreciendo los helados, mientras el partido sacaba chispas. Miguelito sopló su pito con fuerza para que todos supieran que él venía, sin pensar que producía el mismo sonido que el silbato del árbitro. Sonó el pito y el partido se detuvo. Todos creyeron que había sido el juez y como no existía infracción, ahí nomás lo increparon, molestos ante tan mal arbitraje. El Juez intentó explicar que él no había tocado el pito, pero ante la batahola y el desconcierto reinante, resolvió la situación con un pique.

Cinco minutos más tarde, el silbato de Miguelito volvió sonar con la misma intensidad. La jugada se cortó justo cuando Pabellón avanzaba con posibilidades de gol. Ahora sí, el árbitro estaba rodeado por los 22 jugadores. Se dio cuenta de que la cosa se tornaría peligrosa si no lograba convencerlos de que él no había marcado ninguna falta y respiró cuando volvió a sonar el pito y entonces, su verdad fue contundente. Pero ¿de dónde venía aquel sonido? El misterio quedó resuelto cuando vieron a Miguel que, silbato en boca, anunciaba sus helados. Con este descubrimiento quedó a salvo la integridad del árbitro y toda la furia de los calientes futbolistas se concentró en el heladero que, por suerte y gloria de Dios, alcanzó a divisar la guardia policial y allí se refugió, claro está, sin hacer uso del pito.

Vía: Cuentos y más

Responda a estas preguntas en los comentarios:

  • 1-¿Quién jugó el partido el domingo?
  • 2-¿Por qué se detuvo el partido?
  • 3-¿En qué año se desarolla la acción?
  • 4-¿Qué se celebraba el domingo?

viernes, 21 de noviembre de 2008

Adivinanzas



Es blanca como la nieve,
está escondida en el mar,
y solo el calor del sol
la puede encontrar.