miércoles, 25 de febrero de 2009

El sótano del judío



La doncella gritaba:

¡Socorro!

El padre dijo:

-No saldrás de ahí, he leído la carta que te ha mandado tu novio, sé que te ibas a escapar con él, Pero no dejaré que te vayas, te quedarás conmigo.

El joven amado de la doncella que pasaba por allí para recogerla, vió que su habitación tenía la luz apagada, se coló por la ventana y escuchó gritos en el sótano. Se decidió a entrar allí y al bajar las escaleras... ¡pum! se cerró la puerta. El viejo avaro lo tenía todo planeado.

-Mañana a primera hora mataré a tu novio y te encerraré como si fueras un tesoro.

Por la noche, la doncella le dijo a su amado que no quería que su padre lo matara. La doncella observó un cofre muy extrañó, como sin valor y le extrañó que su padre guardara algo así. Abrió el cofre y había un sobre y un carta de su madre. La leyó y se quedó asombrada. La carta iba dirigida a su padre, decía que no lo quería y que se iba con otro a un país lejano y que cuidara de la niña.

Ahora comprendía porque su padre la encerró y porque quería matar a su novio, porque no quería perderla como había perdido a su mujer.

A la mañana siguiente cuando llegó su padre habló con él y le dijo que no matara a su novio y que ella no se escaparía con él. Pero que comprendiera que se querían y querían estar guntos.

Su padre, emocionado y llorando, la abrazó y le dió su fortuna para que se casaran y para que se compraran una casa cerca de él, aceptaron su proposición y tuvieron dos hijos.