lunes, 27 de abril de 2009

El desengaño del príncipe




Después su boda, la Bella y la Bestia hicieron un viaje por todo el mundo. Estuvieron en París, en Madrid, en Sevilla, etc. Cuando llegaron a palacio descubrieron que no había nadie, porque los sirvientes se habían tomado días de descanso. Cuando pasó el tiempo, Bella se hartó y decidió irse de palacio porque no hacía nada más que trabajar, mientras que el príncipe paseaba y ensuciaba el palacio: Cuando iba a cazar entraba en el palacio con las botas sucias y dejaba a todos los animales tirados por el palacio.

Cuando Bella se separó, se fue a vivir de nuevo con su padre y sus hermanas. Cuando el príncipe descubrió que Bella se había ido se volvió loco, la buscó por todas partes pero no la encontró. Un día un mercader le dijo que Bella vivía con su padre y sus hermanas, entonces fue a buscarla pero era demasiado tarde, porque Bella se había ido muy lejos.

Pasaron los meses y el príncipe seguía buscando, pero no encontraba ni rastro de ella. Un día, cansado de buscarla, el príncipe vio a Bella entrando en su casa pero no estaba sola, estaba con otro hombre y una niña pequeña. El príncipe decidió irse para el castillo y después de mucho tiempo murió por una enfermedad y el castillo se puso en venta. Durante mucho tiempo estuvo cerrado, pero un día una familia lo compró. Al cabo de un tiempo se tuvieron que marchar porque se oían ruidos, se movían las cosas de los sitios y se apagaban las luces. Por eso, cuando una familia que esta feliz no puede vivir allí porque el espíritu del príncipe sigue rondando por el castillo.