viernes, 22 de enero de 2010

Aventura en La Muela



Cuando yo tenía dos años más o menos mis padres con sus compadres, mis tíos y algunos amigos más decidieron ir a una romería que hay en un pueblo llamado La Muela. A mí me dejaron con mis primos en casa de mis abuelos.

Estuvieron un fin de semana. Salieron desde un pueblo cercano todos juntos, montados en una carreta donde fueron cantando, bebiendo y comiendo todo el camino, hasta llegar al campo donde se celebra la romería. Una vez allí, se dedicaron a visitar todas las carretas, porque dicen que algunas eran preciosas y estaban tan arregladas y preparadas que parecían casas con su porche y todo.

Cuando llegó la hora de la comida se juntaron al rededor de la mesa y sacaron todo lo que traían para comer y después descansaron un poco.

Ya por la tarde, a mi padre se le ocurrió montar a caballo y su compadre y su mujer montaron en otro y estuvieron dando una vuelta por el campo donde estaban acampados y aquí viene lo bueno: mí padre llevaba una yegua y su compadre un caballo que estaba en celo. La yegua se metió debajo de un árbol tan bajito que mi padre se tuvo que agachar para no darse con las ramas y entonces el caballo de se compadre, como seguía a la yegua también se metió debajo y era para verlos a los tres agachados y con los pelos enganchados a las ramas, sobre todo los de la comadre. El compadre le decía a mi padre: ¡Pero Paco ¿dónde nos has metido?!, como si mi padre los hubiera llevado queriendo allí y mi padre le contestaba: ¡Y tú ¿por qué me sigues?! Si yo no quería meterme aquí. No había quien los sacara de allí. Mi padre le dijo a un hombre que estaba sentado al lado del árbol: ¡Maestro, ¿cómo se sale de aquí?! El hombre los miraba como si se estuviesen quedando con él, pero era verdad, no sabían salir de debajo del árbol, hasta que tuvo que venir otro de sus amigos para sacarlos.

Cada vez que me lo cuentan se tronchan y yo noto lo bien que se lo pasaban y lo que se reían de jóvenes.

Ángela Ramos 2ºA